Una cascada con historia
Gullfoss, que significa “cataratas doradas”, es una cascada doble en Islandia que se caracteriza por una caída de 32 metros que impacta contra las rocas antes de precipitarse por un barranco estrecho. Es un destino turístico popular desde 1875. En los días soleados, se forma un arcoíris sobre las cataratas, y en invierno el hielo resplandeciente crea un paisaje mágico.
A principios del siglo XX, un grupo de inversionistas extranjeros estuvo a punto de destruir Gullfoss al intentar construir una presa en el río Hvítá para un proyecto hidroeléctrico. El dueño del terreno, Tómas Tómasson, se negó a vender, pero los desarrolladores intentaron obtener el permiso del gobierno a sus espaldas. La hija de Tómasson, Sigríður, protestó enérgicamente, incluso amenazando con arrojarse a la cascada si el proyecto seguía adelante. Finalmente, los inversionistas no pagaron el contrato de arrendamiento, se canceló el permiso y las cataratas se salvaron. En 1975, Gullfoss pasó a ser una reserva natural de la nación.
Actualmente, existe un centro de información turística, una tienda y un café cerca de las cataratas. Un camino pavimentado con acceso para sillas de ruedas lleva a un mirador sobre las cascadas, y hay una escalera que conduce hasta el borde.

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