Después de un año tan malo de nieves en el Pirineo, algo de lo más maravilloso de los días de actividad en los Alpes, entre nevada y nevada, fue sin duda la calidad de la nieve.
Un tipo de nieve polvo muy seca, que rara vez disfrutamos en el Piri. Una nieve que te hace pensar: “uhmmm, tal vez esa compra compulsiva de unos esquís de travesía anchos haya servido para algo…” 😉